ARTE Y AMBIENTE
 

La vinculación de Arte y ambiente no sólo se aprecia por los factores sensoriales humanos que elevan a arte sitios, elementos o paisajes pintados, fotografiados, danzados o imitados de la naturaleza, también los elementos que inspiran para la poesía, la canción o el verso suelto que requiere expresar el alma.

Las maravillas naturales del planeta nos han inspirado durante milenios para expresarnos más allá de las palabras. Desde las pinturas rupestres del Paleolítico hasta las fotografías digitales más impactantes del reino animal. Sin embargo, la crisis medioambiental de nuestros días ha impulsado una nueva corriente artística que no se limita a capturar y representar la naturaleza como en épocas pasadas, sino que la convierte en su propia obra.

EL ARTE Y LA NATURALEZA

Cuando hablamos de la naturaleza en el arte solemos pensar en los paisajes. Este género pictórico fue venerado en Asia desde la antigüedad y menospreciado en Europa hasta que el Barroco holandés lo puso en valor y lo exportó a otros países. Maestros de la pintura clásica como el flamenco Jacob van Ruisdael, el británico John Constable, el estadounidense Thomas Cole, el neerlandés Vincent Van Gogh o los franceses Monet y Cézanne, entre muchos otros, fueron paisajistas reconocidos.

La naturaleza también ha estado muy presente en otras artes visuales. Desde los jardines de Versalles (Francia) de André Le Nôtre a esculturas como el Peine del viento de Eduardo Chillida en San Sebastián (España) o las fotografías del Parque Nacional de Yosemite (Estados Unidos) del californiano Ansel Adams, tuvieron al mundo natural como fuente de inspiración. Asimismo, la arquitectura japonesa integra las construcciones con el entorno y emplea materiales vegetales como el papel, el bambú y la madera.